La historia de Bimbo, la compañía que revolucionó la industria panificadora en América

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En 1920, una familia de Ciudad de México decidió independizarse e iniciar su propio negocio de Pastelería. Luego de varios años uno de sus hijos decide arriesgarse y emprender un proyecto aún más ambicioso guiado por la visión de crear la más grande panificadora de México.

Años más tarde, esa panificadora empezaría a expandirse por todo el país, luego por toda Latinoamérica y, finalmente, por todo el planeta. Hoy en día es una de las compañías más importantes del sector alimentario, con presencia en 4 continentes, 33 países y con ventas anuales de más de $15 mil millones de dólares… ¿Cómo lo logró?El protagonista de esta historia es el grupo empresarial Bimbo, el cual durante muchos años fue dirigido por don Lorenzo Servitje, quien nació el 20 de noviembre de 1918 en Ciudad de México.Poco después de que terminara la Primera Guerra Mundial, este se dedicó a trabajar con mucho empeño en la pastelería de sus padres, la cual se llamaba “El Molino”, en honor a una famosa confitería de Buenos Aires inaugurada en 1916.Sus padres eran de origen español y siempre lo incentivaron a él y a su hermano Roberto a ser hombres trabajadores y atentos con los requerimientos de la empresa, por esta razón Lorenzo desarrolló una personalidad bastante metódica a la hora de realizar negocios.Tras la lamentable y prematura muerte de Juan Servitje, su padre, Lorenzo pasó a dirigir el negocio familiar, dejando sus estudios en contaduría pública en la Universidad Autónoma de México.Una visión: crear la más grande panificadora de MéxicoCon esta nueva posición, se le ocurre desarrollar planes para el futuro, pues consideraba que, con la nueva relevancia del “pan de caja”, instaurada en el país por Estados Unidos, y por la difícil situación de México en los años de la Segunda Guerra Mundial, crear una panificadora era un excelente negocio, bastante benéfico para el país, que se veía imposibilitado de importar ciertos productos por la tensión internacional; entre esos productos, justamente la maquinaria necesaria para la producción industrializada del pan.Entonces, el joven forja una alianza con algunos de sus más confiables familiares y amigos, entre quienes estaban Jaime Sorba y Jaime Sendra, sus tíos, José Mata y el ingeniero Alfonso Velasco, quien había fundado la primera panificadora de México, pero que había terminado por quebrar; no obstante, Velasco era uno de los hombres más experimentados como panadero y supervisor del procesamiento del pan, además de ser el más entendido en el funcionamiento de la maquinaria norteamericana, así que era un miembro indispensable para la sociedad que estaba naciendo.En un principio, pese a todos los talentos y conocimientos de cada miembro, no contaban con el suficiente dinero para adquirir un terreno adecuado para su fábrica, entonces contemplaron la opción de endeudarse para poder empezar. Sin embargo, gracias al matrimonio de Lorenzo con Carmen Montull, el grupo pudo reunir el dinero necesario para adquirir un lote lo suficientemente grande en la colonia Santa María Insurgentes, en Ciudad de México, y todo posible gracias a la confianza del suegro de Lorenzo, el señor Daniel Montull, el cual aportó la suma de $1 millón de pesos mexicanos para completar la inversión inicial.A partir de ese momento surge la empresa “Panificación Bimbo S.A.”, el 2 de noviembre de 1945, un poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, si el fin de la primera guerra dio paso al nacimiento de Lorenzo, la segunda precedió el surgimiento de su poderosa multinacional alimentaria.El nombre de la empresa tiene su origen en la expresión con que se denomina a los niños en Italia: los bambinos, siendo el diminutivo “Bimbo”. El icónico y entrañable oso polar del logotipo fue creado por Anita Mata, esposa de uno de los tíos de Lorenzo, la cual inmortalizaría al tierno oso con el pan de caja bajo su brazo como imagen de la compañía, vigente hasta el día de hoy, pero que, debido a una ley del gobierno mexicano creada en marzo del 2020, no va a poder ser utilizada en su país de origen.Innovación, Marketing y EstrategiaSin embargo, el camino hacia el éxito comercial no estaría exento de grandes obstáculos: desde la necesidad de rutas de distribución y camiones, hasta lograr cambiar la percepción del público mexicano, que consideraba que el pan de caja no se conservaba muy bien y siempre llegaba en mal estado, perdiendo su frescura.Para enfrentar estos retos, al equipo se le ocurre una genialidad: reemplazar el cartón parafinado por el papel de celofán, el cual le daba mayor frescura y calidad al pan y le permitía ver a los clientes que lo que compraban estaba en buen estado. Así lograron abrirse campo en la ciudadanía de la capital e iniciaron la venta de sus productos en almacenes y tiendas, contando con 34 trabajadores y 10 camiones de distribución, ofreciendo sus 3 productos base: el pan blanco grande, el pan blanco chico y el pan tostado. Todos estos con texturas y presentaciones que no se veían regularmente en el país.Para 1955, Bimbo había cosechado sus primeros logros, lo que generó un crecimiento a 700 trabajadores y 140 camiones de distribución, así como una ampliación de su catálogo, ofreciendo el nuevo pan negro, bollos, donas, galletas, tostadas y panquelería, entre otros. Asimismo, ante el promisorio futuro empresarial, el poderoso grupo se lanzó a la conquista de nuevos territorios por fuera de la capital mexicana, llegando a los mercados de Puebla, Guadalajara, Monterrey y Hermosillo, tratando de conquistar el norte del país.No obstante, surge una dificultad inesperada: el ingeniero Alfonso Velasco decide retirarse de la compañía para iniciar una propia, pues siempre se sintió impulsado a recuperar aquella panificadora fundada por su padre que terminó quebrando.De esta forma, el ingeniero, que había sido clave dentro del surgimiento y desenvolvimiento de Bimbo, se convierte en la competencia en el norte del país. Esta rivalidad le cobraría ciertas facturas a la compañía de Lorenzo, pero con el paso de los años a Velasco no le quedaría más opción que vender Panificadora Mexicana, su recién fundada compañía, para no caer en bancarrota, lo que hizo que el grupo Bimbo recuperara su dominio y la estabilidad de sus finanzas. Con este nuevo control, el grupo empresarial alcanzaría otro importante logro: la apertura de la planta planificadora más grande de América Latina, y la tercera más grande del planeta, en Azcapotzalco, Ciudad de México.Para Lorenzo Servitje las claves de todo negocio exitoso son “El trabajo, la austeridad, la inversión continua y asumir riesgos con cálculo”. Con estos principios, que aplicaba a las políticas de todas sus sucursales, y una fama que se había extendido a marcas de su propio grupo, como Gansito, Bombonete, Negrito y Marinela, todas estas tan exitosas como Bimbo, se le ocurre empezar a tener una presencia internacional y a cotizar en la Bolsa de Valores de México, además de poner en marcha dos estrategias que terminarían por convertir a Bimbo en la gran empresa que conocemos hoy en día:Inversión en mercadotecnia: Bimbo contaba con un programa radiofónico en el que, con atractivas frases acompañadas de jingles, publicitaba sus productos, así como también se creaban historietas que tenían como protagonista al encantador osito Bimbo, en distintas situaciones que hacían que las personas se sintieran cada vez más conectadas con el emblema y mascota oficial de la compañía, algo que generaba un sello de identidad frente a su competencia.Adquisición de sucursales en el exterior: El comité ejecutivo tomó la decisión de adquirir importantes corporaciones de otros países. Así, en Guatemala adquirieron Los Sorchantes; en Chile, Lagos del Sur; en México, Pastelerías El Globo, La Corona y Joyco de México; en Colombia, las operaciones de panificación de Lalo; en Estados Unidos, la importantísima George Weston; y en Brasil Plus Vita LTDA, entre otras.Una de las últimas adquisiciones tiene que ver con la compra de Pan Rico en Beijing, empresa española que operaba en China, lo que amplía el número de continentes en el que hace presencia Bimbo, atreviéndose a establecerse en mercados tan lejanos y diferentes como el asiático.

Johan Medero

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